El cinturón de seguridad: usarlo tiene solo ventajas

El cinturón de seguridad es la herramienta más eficaz en la prevención de consecuencias de accidentes. El asunto no tiene discusión y más allá de que su uso es legalmente obligatorio las razones para utilizarlo al circular en automóviles, camionetas, vehículos escolares y de transporte colectivo son de gran contundencia.

El uso está fundamentado independientemente de la extensión del trayecto a recorrer y tanto en los asientos delanteros como en los traseros ya que el cinturón nos protege de golpes y evita lesiones graves en caso de un siniestro de tránsito.

Cuando participamos en un choque el auto se detiene violentamente, pero los ocupantes seguiremos por inercia a la misma velocidad,  si el cinturón no nos detiene, nos golpearemos contra el volante, el parabrisas o el tablero. Un impacto de este tipo, si circulábamos a 50 kilómetros por hora, es equivalente  a caer de boca desde el segundo piso de un edificio. ¿Fuerte no?  Además, si llegáramos a salir despedidos fuera del vehículo, las probabilidades de morir  son cinco veces más que aquellos que permanecen en el interior del vehículo.

Las investigaciones han demostrado que siempre que aumenta el uso del cinturón de seguridad, disminuyen tanto las víctimas fatales como la gravedad de las lesiones en caso de accidente. Según el National  Highway Traffic Safety Administration, el 73% de los pasajeros que sobrevive a accidentes con resultado fatal es porque usaron cinturón de seguridad. En relación a los niños las estadísticas son aún más impactantes: seis de cada diez niños que mueren en accidentes de tránsito no llevaban cinturón de seguridad al momento de la colisión. Para ellos, por su peso y fragilidad, salir expulsados de un auto que choca a 40 km/hora, es lo mismo que caer de un cuarto piso.

A nivel mundial se considera que una tasa de uso de cinturón de seguridad del 90% evitará alrededor del 10% de muertes por accidentes de tránsito. Las ventajas son notorias incluso brinda mayor estabilidad y comodidad frente a las curvas y los “saltos” provocados por mal estado de calles o rutas.

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